Várices en el embarazo

24.05.2015

 

Las dilataciones venosas o várices son venas que han perdido la capacidad de impulsar sangre hacia el corazón, por lo que ésta se acumula  y se congestiona. Son más frecuentes en mujeres que en hombres y, lamentablemente, son muy comunes durante el embarazo. Cuando el útero crece presiona las venas contra el hueso sacro, lo que hace que muchas mujeres sufran una falla del sistema venoso superficial, desarrollando várices. Además, los cambios hormonales que se producen en el embarazo hacen que las venas se vuelvan más distensibles y sean menos eficientes en bombear la sangre. Esto deriva en la progresiva dilatación por congestión, produciendo sensación de pesadez en las piernas. 

 

Pero para tranquilidad de las embarazadas, las várices son benignas y suelen desaparecer tras el parto. Eso sí, durante el embarazo se deben tomar precauciones para evitar que progresen, ya que las várices podrían llegar a producir síntomas como pesadez y cansancio en las venas, o incluso dolor. Para evitar molestias es necesario usar medias elásticas especiales que tienen diferentes niveles de compresión según el grado de presión del sistema venoso. Éstas permiten sostener las venas distendidas y ayudarlas a devolver correctamente la sangre hacia el corazón. También se aconseja que la  embarazada evite largos períodos de inmovilidad y salir a caminar de vez en cuando, dado que el retorno de la sangre a través de las venas es facilitado por la compresión muscular del aparato soleogemelar de la pantorrilla.

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